Sirven para demostrar que todo pasa por algo y que de cada situación errónea se aprende algo nuevo. Que las palabras duelen y dolerán hasta que aprendamos a superarlas. Que debes perdonar pero nunca olvidar. Qué quien te lastimó una vez, lo hará una y mil veces más. Aprenderás a diferenciar entre un "estoy bien" a un "te necesito".Pero, por sobre todo, nos enseñan a ser mejores, darnos cuenta de que crecimos y aunque no queramos, hemos cambiado, los recuerdos nos enseñan que ya nunca volveremos a ser eso que un día fuimos.©
—Jessica Sánchez,
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